Fue una semana infernal mientras se retiraba de su posición de
secretaria municipal del Sur de Tucsón, Dolores Robles perdió a su media
hermana que padecía de leucemia y tuvo que preparar la futura boda de su único
hijo en Nogales.
A
pesar del caos Robles dijo que su fiesta de jubilación fue “conmovedora”. Ella
ha trabajado para el Sur de Tucsón desde marzo de 1970. En su fiesta hubo
brindis; algunas palabras por parte de sus colegas y otras personas a quienes
ella había ayudado; así como placas y otros reconocimientos, los cuales Robles
orgullosamente ha desplegado en su casa.
“Todos
se mostraron tan agradecidos”, dijo. “Fue difícil no llorar”.
Richard
G. Salaz, director de planeación y urbanización, director de transporte y
control de inundaciones y director del personal para el Sur de Tucsón, dijo que
se le extraña a Robles en la oficina. Salaz y Robles trabajaron juntos por más
de treinta años.
“Simplemente
fue un placer trabajar con ella”, dijo Salas, “ella es una persona agradable”.
Desde
la jubilación de Robles, Verónica Moreno, la asistente de Salaz, ha tomado el
cargo de Secretaria Municipal por un tiempo indefinido. Moreno, quien ha trabajado
durante 15 años para la ciudad, dice que disfruta su nuevo trabajo a pesar de
que trabaja el doble. Moreno dice que la ciudad actualmente no está buscando
otra secretaria municipal. Empezó a prepararse para la transición en abril,
bajo la guía de Robles.
Robles
empezó a trabajar como
secretaria de tránsito en 1970,
después de que una amiga de sus tiempos de preparatioria en Pueblo High School
le ayudara a solicitar el plazo. Ganaba “como $3 la hora” y cambió de trabajo
varias veces hasta convertirse en la Secretaria Municipal en 1990. Esta
transición “simplemente ocurrió de manera natural”.
“Me
cayó como anillo al dedo. Disfrute trabajar para la ciudad, por eso continué
haciéndolo”, dijo Robles. “En
verdad la ciudad del Sur de Tucsón se convirtió en mi segunda casa”.
Su
única falta de asistencia fue un descanso de un año en 1977 después del
nacimiento de su segundo hijo.
“Había
tanto que hacer, y cada año es diferente, pero se aprende mucho en el proceso”,
dijo Robles.
“Pero
no lo odiaba”, agregó rápidamente con una risa.
A
pesar de su modestia, Robles ha usado su jubilación para reflexionar y ha
concluido que le hizo bien a su ciudad.
"Realmente
estoy orgullosa del trabajo que hice, cumplí con todos mis deberes”, dijo.
“Hice un buen trabajo y una buena contribución para con mi comunidad”.
A
pesar de su reciente tiempo libre, del cual, según ella, su esposo John está
celoso, Robles se las ha ingeniado para mantenerse ocupada, y aún se despierta
a las 6 a.m. Ademas de cuidar a sus cuatro nietos, almorzar con sus excolegas,
y planear proyectos en su casa, Robles organiza cenas familiares los miércoles
para sus hijos y sus familias. Ella y John también son anfitriones de
parrilladas en el patio de su casa.
Cuando
no esta leyendo (usualmente lee de no ficción) o cuidando de su madre, quien
aún vive en la casa de al lado, lugar donde crecio Robles, ella está planeando la manda anual que
hace su familia a Magdalena de Kino en Sonora, cosa que planean hacer a finales
de septiembre.



