Mark Beach, el dueño de la tienda Beach Furniture and Applicance (muebles de playa y electrodomésticos) en el Sur de Tucson, encuentra difícil mantener su negocio en pie por el terrible estado de la economía nacional.
Mark tiene una perspectiva positiva de la economía por el hecho de que no está solo.
"Últimamente ha sido difícil por decir lo menos. Todos estamos en la misma situación. La gente le echa la culpa a la economía pero sólo hay que mantenerse a flote con los tiempos y encontrar una manera de sobrevivir". La tienda de Mark emplea a 20 personas y totaliza más de $2.5 millones en ventas anuales.
Pero en la ciudad las ganancias no son fáciles de conseguir. El Sur de Tucson tiene uno de los niveles más altos de la pobreza en el estado y los dueños de negocios luchan por mantener sus lazos con la comunidad local.
Según La Oficina del Censo de los EE.UU., en el 2009 el nivel de pobreza era de 13.5 por ciento y aumentó a 15.1 por ciento en el 2010, lo cual representa 46.2 millones de americanos. La tasa de pobreza en hispanos subió de 25.3 por ciento a 26.6 por ciento.
En 2009, 41.4 por ciento de familias en el Sur de Tucson estaba abajo del nivel de pobreza y alrededor de 53.4 por ciento de personas estaba bajo del nivel de pobreza.
Los pequeños negocios en el Sur de Tucson, los cuales usualmente son negocios familiares, incluyen mercados, tiendas, restaurantes, talleres y peluquerías, y ofrecen trabajo a hasta 20 personas.
El abuelo de Mark abrió Beach Furniture and Appliance en 1944. El negocio primero estaba ubicado en el centro de Tucson y se trasladó a su actual ubicación cuando había renovaciones en el centro.
En 1976 el padre de Mark compró el negocio y Mark hijo mantuvo la tradición y también lo compró en 1994. Cuando el padre de Mark se encargó del negocio decidió añadir la parte de los muebles. "Creo que fue inteligente por la parte de mi padre", comentó.
Mark explica que la razón principal por la que han podido sobrevivir con esta mala economía es debido a que tienen clientes de segunda y tercera generaciones.
El negocio atrae clientes porque es una manera alternativa para que las personas alcancen a para poder comprarse muebles y electrodomésticos. En lugar de gastar dinero ganado con el sudor de su frente en un mueble o un electrodoméstico, la gente puede alquilar los productos.
Mauro Barraza, el dueño de Cowboy Western Wear, explicó que la razón principal por la que puede mantener su negocio es gracias a la gente de la comunidad.
"La gente de Tucson quiere quedarse en contacto con su cultura y una manera de hacerlo es comprar mis productos", comenta Mauro.
Según Mauro, antes había cuatro negocios como el suyo en el área, pero todos se fueron a la quiebra. Los productos de Mauro son populares para las bodas y las quinceañeras.
Cuando Mauro era más joven, se fascinó por las botas de vaquero y obtuvo mucha experiencia trabajando en una tienda de botas de vaquero en San José, California. Cuando se mudó a Tucson en el 2000 decidió a abrir su propio negocio.
Cowboy Western Shop es único porque Mauro hace y personaliza las botas y sombreros de vaquero él mismo. Sus botas están hechas de piel de mantarraya, cocodrilo y avestruz. Las botas cuestan desde $100 a $2,000 dólares.
Sólo algunas personas, incluyendo Mark y Mauro, han encontrado la manera de mantenerse a flote con la cambiante recesión manteniendo una actitud positiva y desarrollando nuevas estrategias de negocios.
"Pongo mi fe en Dios que todo estará bien", afirmó Mauro.



