Los servicios sociales atraen indigentes a la ciudad

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“Se ven en la sexta avenida. Están en las bancas para los autobuses, o andan sin rumbo; pidiendo limosna, tratando de salir delante de alguna manera, o yendo a programas de asistencia social. Se ven en todas partes.” Observó el Tte. Jeff Inorio del Departamento de Policía del South Tucson.

Debido al gran número de programas de asistencia social, comedores de beneficencia, refugios y centros de rehabilitación, el South Tucson continúa siendo la meca para los indigentes de Arizona.

 

Según Inorio, estos programas de asistencia social son la razón por la cual los indigentes se congregan en el South Tucson. “Tenemos dos poblaciones de indigentes aquí. Hay aquellos quienes no molestan a nadie, se mantienen fuera de problemas y obedecen la ley; y hay aquellos con problemas de adicción”.

El problema creciente de indigencia en el South Tucson puede ser una molestia para los residentes a causa de la acumulación de basura dentro la comunidad, debida a la población indigente; así como a lo que Inorio llama delitos típicos de los indigentes: beber en público, el hurto en tiendas y pedir limosna. Según Inororio, se ha convertido en una gran exigencia en los recursos de la ciudad.

La carga es tan grande que el Condado de Pima este verano  acordó compensar $1.4 millones en costos morosos sobre cárceles atribuidos al número de indigentes viajando a través de la comunidad. Según Enrique Serna, el Administrador Municipal, la ciudad ha estado pagando más de lo que le corresponde debido a que la mayoría de los centros de rehabilitación y programas de asistencia social del condado atraen a la población indigente del condado.

Según Tamar McElwee, quien ha trabajado con el Salvation Army de Tucson los últimos nueve años, se estima que hay 5,000 indigentes en la ciudad de Tucson.

El Salvation Army administra el Centro de rehabilitación  para adultos en el South Tucson, el cual ayuda a indigentes con problemas de adicción. También hay un refugio para indigentes que vienen voluntariamente, así como vivienda y tratamiento para los que el tribunal les ha ordenado que se queden. Según McElwee, el centro de ayuda y el refugio para indigentes siempre están llenos.

“Nos aseguramos que las personas vengan a un ambiente seguro. Si alguien viene borracho o intoxicado, llamamos a otras agencias de asistencia social para que se encarguen de ello”, aseguró McElwee.

Según McElwee, el Salvation Army tiene un buen programa de referencias. Gracias a la comunicación abierta entre el Salvation Army, la Jackson Employment Agency y varias agencias de rehabilitación en la comunidad, McElwee confía que si el Salvation Army no puede ayudar, pueden referir los indigentes a personas que sí pueden.

“Algunos de los indigentes en [el South Tucson] son enfermos mentales. Algunos quieren ser indigentes. Pero algunos son gente honesta y trabajadora que cayó en tiempos difíciles y ellos contaban con nosotros cuando tocaron fondo y fueron demasiado orgullosos para pedir ayuda hasta que fue demasiado tarde. Nosotros les ayudamos a restablecerse,” dice McElwee.

Otra opción para los indigentes es la Gospel Rescue Mission, la cual opera un refugio para hombres en West 28th Street en el South Tucson, y un refugio para mujeres en Miracle Mile en el norte de Tucson. Los hombres se pueden quedar en la Misión cuatro días consecutivos, o más tiempo si están dispuestos a trabajar en jardinería, cocina, lavandería, mantenimiento y otros quehaceres.

Los refugios tienen aproximadamente 102 camas cada uno y un promedio de 126 personas por noche. Según Roy Tulgren, el pastor y director ejecutivo de la Misión,  se utilizan tapetes cuando se llenan las camas.

La estancia de una persona en la Misión puede extenderse de 90 a 120 días mientras los huéspedes buscan trabajo. La Misión también ayuda a personas en libertad condicional que no tienen a donde ir mientras buscan trabajo e intentan volver a comenzar.

“Alrededor de 600 de los 5,000 indigentes encuentran refugio en los refugios de Tucson. Todavía hay una gran necesidad que no se satisface,” añade  Roy.

Bill quien ha estado sin hogar los últimos años lo sabe bien. Se mudó a Tucson con la ilusión de trabajar. Nunca encontró empleo y al  andar sin rumbo en el South Tucson, se le acabo el dinero.

A los 50 años, tiene la piel bronceada y reseca por el sol de Arizona, y ha dejado atrás la mayoría de sus dientes en sus travesías. Aprovecha cualquier oportunidad  que la ciudad le otorgue.

“Phoenix no hace nada para ayudar a los indigentes,” dijo sin querer revelar su apellido por el miedo de tener problemas en la calle. “Pero aquí, no hay razón para que los indigentes estén sucios, tengan ropa sucia o no se alimenten.”

Bill trata de entrar a un refugio todas las noches para bañarse, comer y lavar su ropa. Tendrá que esperar dos días antes de poder entrar a otro refugio para dormir. Él espera que su próxima estancia sea Primavera Men’s Shelter en East Benson Highway. Ahí podrá quedarse por 90 días, buscar trabajo y ahorrar dinero.

Bill, quien es un soldador certificado con entrenamiento en carpintería y mecánica dice, “Algunas personas escogen vivir así. Yo soy un obrero calificado, tengo una licencia para conducir válida y no puedo encontrar trabajo. Si alguien estuviera dispuesto a ofrecerme un empleo de verdad, haría lo que sea.”

-Traducido por Sara Alcázar Silva

 

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