Un barbero que continúa la tradición

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Sentado en el centro del local, un niño aprieta la silla con miedo y ansiedad mientras las personas que hacen fila están con caras de curiosidad, como si estuvieran pensando, “¿Cómo se verá?”

Otros niños juegan en el rincón con figuras de acción, esperando con ansiedad su turno en el asiento que cambiará su forma de verse.

El aire está lleno de adrenalina mientras la maquinilla de cabello de Chris Perez se mueve furiosamente alrededor de la cabeza del niño. El barbero de South Tucson corta aquí, hace un recorte allá, una degradación en la parte de abajo y un camino definido en la frente y el trabajo de Chris está terminado.

Saca un espejo y lo pone en frente a su cliente, cuya ansiedad y nerviosismo se transforman en una sonrisa más grande que el cuarto. Se llena el cuarto con una risa resonante de las familias que están esperando, mientras son testigos de la emoción verdadera del nuevo corte de cabello del niño.

El número de personas que están esperando aumenta mientras el día continúa, lo que complace a Chris, quien dice que hay mucha competencia, incluso en la misma cuadra. “Cuándo estoy aquí con muchas personas, estoy de lo más feliz,” dice Chris, el dueño y el único barbero en Chris’s Barber Shop, ubicada en la esquina sudeste de 6th Ave. y 31st Street.

Los barberos son un tipo de peluqueros de tiempos anteriores que no abundan en estos tiempos modernos. El aumento proyectado de barberos de 2008-2018 es sólo 12 por ciento, comparado con un aumento de 20 por ciento en cosmetólogas y estilistas de pelo, según la oficina de estadísticas laborales.

Chris decidió que quería ser barbero cuando tenía 15 años, cuando visitó a Johnny Gibson, su primer barbero. Hasta ese momento, nunca había tenido un corte de cabello que le gustara, y se sentía distante de las personas que le estaban cortando el cabello.

“Siempre he sido una persona sociable. No sólo es de cortar el cabello, sino de atender a la gente,” afirma Chris Perez de 35 años de edad.

Chris juega con la naturaleza tradicional de su profesión, pega recortes en las paredes periódicos descoloridos y carteles de Tombstone que dicen “WANTED” (Se busca). Él conoce por nombre a todo el que entra, y sólo acepta dinero en efectivo. Su estilo favorito de cortar es lo que él llama cortes al dedo, lo cual implica más habilidades a pulso, en vez de usar las maquinillas que ahora son mucho más populares y comunes.

Su estilo va con la comunidad de South Tucson, la cual tiene un toque de tradicional. Cuando la gente viene a cortarse el cabello también vienen a su barbería para sentirse como en casa y para recibir el toque personal de Chris.

“Intento mantener un ambiente positivo en mi barbería. Vuelve al tiempo cuando los barberos también eran psiquiatras. Me gusta ayudar a las personas con sus problemas, y quiero que se vayan de mi tienda con una esperanza recién encontrada,” contó Chris. Roman Burruel llevó su hijo Roman Burruel Jr. a la barbería de Chris para un recorte antes de una fiesta de Halloween, haciendo mención del ambiente y sus propias tradiciones personales como razones para venir a Chris’s Barber Shop.

“Suelo venir aquí. Vine antes de tener mi hijo, y ahora es su turno,” dice Roman.

Jackie Samaniego disfruta del ambiente para su hijo, y siempre se siente bienvenida, aunque la tienda está orientada a los hombres. Ella dijo que es bastante parecido a las tiendas de belleza que frecuenta para su propio corte de cabello.

“Aparte de las revistas de deportes y automóviles, en verdad tienen el mismo ambiente. Cuando uno entra, los dueños aseguran que se sienta cómodo y quieren que se salga más feliz que antes”, afirma Samaniego.

Chris no cobra caro, diez dólares por un corte de cabello, cinco por una afeitada completa completa, por sus cortes de cabello con su estilo personal, ni quiere hacerlo. Él disfruta de su trabajo y dice que como está la situación, sólo está feliz por tener uno. También dice que no lo hace por el dinero.

Chris declara que “para ser un buen barbero, no puede ser por el dinero. No hay un valor monetario en complacer a la gente todos los días”.
 

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