Frank Heredia no solamente se dedica a pinta carros. No solamente repara carrocería construye chasis. Frank crea arte. Él toma carros, a veces abollados brutalmente a causa de accidentes y en extrema necesidad de reparación, y los convierte en bellezas llamativas.
Su taller, Frank’s Auto Refinishing, que se ubica en la cuarta avenida al sur de la calle 31, ha sido un pilar principal en el Sur de Tucson por 20 años. Sin embargo, la experiencia de Heredia se remonta mucho más atrás.
“Cuando tenía catorce años empecé a trabajar en carros”, cuenta Heredia de 51 años, “Mi hermano siempre estaba trabajando en su carro y yo siempre estaba observando. Esto me hizo que me interesara y lo he estado haciendo desde entonces.”
La cultura automovilística es prominente en el Sur de Tucson. Frank’s Refinishing es uno de los 10 talleres de hojalatería y pintura en la ciudad de una milla cuadrada, lo cual es una concentración excepcionalmente alta. Toda el área de Tucson tiene un total de 103 talleres, o aproximadamente uno por cada dos millas cuadradas de la ciudad. ¿Que destaca el taller de Frank entre los demás?
“Nos importa nuestro trabajo y nuestros clientes, el taller tiene nuestro nombre entonces las personas relacionan el trabajo que hacemos con nuestro nombre”, explica el hijo de Frank, Frank Heredia Jr., “Cobramos lo que cobramos porque la calidad es de primera. Nos orgullecemos de lo que hacemos.”
Frank hijo ha estado trabajando en carros con su padre desde que empezaba la primaria. A la avanzada edad de nueve años, él hacia la preparación de pintura en los carros para ayudar a su padre. Claro que no hacía todo por gusto.
“Cuando era niño, mi papá me hacía lijar carros de castigo,” relata Frank hijo.
Ahora que es adulto se enfoca en el aspecto de los negocios del taller. Se encarga de las cuentas, trata con las compañías de seguros y hace los pedidos de las partes para arreglar carros dañados. Todavía se está acostumbrando al negocio y planea algún día tomar el mando del taller cuando su padre esté listo para cederlo.
Además de la actitud de trabajo duro, el taller se destaca entre otros por la cobertura de revistas, y los trofeos, que cubren una de las paredes, de varios carros que Frank ha presentado en exhibiciones de autos. Uno de sus carros más decorados era un Chevrolet Bel Air de 1957, su primer carro. Frank logró tomar el carro que compró por apenas $300 dólares y transformarlo en una belleza que ganó premios y adornó las páginas de varias revistas.
La historia de triunfo y arte automovilístico de Frank resultó una ayuda para el taller en esta época de dificultad económica. La gente que ha conocido en exhibiciones de autos y que ha visto su trabajo acude a él para que trabaje en sus carros. Su extensa experiencia en Tucson lo hace bien conocido y permite que las personas acudan a él para resolver los problemas que tienen sus carros. Frank’s Refinishing también se beneficia de la variedad de servicios que el taller ofrece. No solamente se dedican a servicio personalizado, también se dedican a choques normales, y seguros.
Sin embargo, el trabajo para seguros tiene sus ventajas y desventajas para el taller. Frank dice que desde que las compañías de seguros comenzaron a dar cheques en concepto de reclamos, las personas acuden a ellos queriendo una reparación barata para después quedarse con algo del dinero.
“Yo les digo a esas personas que se metan en sus carros y que vayan a otro lado”, afirmó Frank, “Nosotros arreglamos bien los carros y se verán bien y durarán mucho tiempo por la calidad que brindamos”.
El taller ofrece garantías de cuatro años por todos sus servicios, en comparación con la norma de garantía anual que la industria ofrece.
Frank personifica la clase social de aquellos americanos que trabajan duro, que han tenido la suerte de encontrar una pasión a una edad temprana y pudieron convertirla en una profesión. Sobre todo, le alegra poder hacer algo con lo que las personas se pueden beneficiar, lo cual es la razón por la que brinda un gran producto para sus clientes.
“Me gusta ayudar a la gente”, asegura Frank, “No me gusta que engañen a la gente.”



